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Sobre la amnistía

Por: Sofía Gaviria Correa /

 Por instrucción médica tengo que practicarme, con la máxima prontitud, unos exámenes especiales fuera del país. Por ello, no pude estar presente en las discusiones en el Congreso sobre la Ley de Amnistía. Sin embargo, en un momento tan importante para la historia de nuestra democracia, no puedo prescindir de dejar sentada mi posición.

Desde el comienzo, como una persona que cree que los conflictos se deben dirimir de forma democrática y civilizada, he defendido el proceso de paz. Siempre he creído en la no violencia, que es el camino que mi hermano Guillermo nos enseñó a todos los colombianos y por el cual entregó hasta su propia vida.

Pero, como representante de la Federación Colombiana de Víctimas de las Farc, FEVCOL, debo contribuir al debate aclarando unos puntos, sin la solución de los cuales me sería imposible estar de acuerdo con una Ley de Amnistía:

Primero que todo, seguiré insistiendo en que, para la aprobación de una ley de esta índole, era indispensable exigir la protección de la vida de los ya señalados más de 700 secuestrados en manos de las Farc. La Federación Colombiana de Víctimas de las Farc y Las Voces del Secuestro hemos allegado pruebas de las condiciones en que se realizaron sus secuestros, con las cuales hemos demostrado que estos fueron efectivamente llevados a cabo por las Farc.

Por lo anterior, no puedo menos que rechazar el hecho de que el Congreso, a la hora de aprobar esta amnistía, haya sido indiferente ante los miles de colombianos que no tuvieron en esta Navidad a esos seres queridos en su casa, esas familias a las que se les niega el derecho básico a conocer el paradero de sus familiares, mientras sus victimarios se pasean impunemente a costa del erario, rehusando cumplir con el deber de la verdad.

Y no solo había que pensar en esas familias, a la hora de dar el debate sobre una Ley de Amnistía, sino también en aquellas que tienen la certeza de que sus familiares han sido desaparecidos por las Farc, en aquellas que todavía están separadas a causa de la política sistemática de reclutamiento forzoso de ese grupo guerrillero, y en aquellas personas que, hoy en día, siguen siendo amenazadas, extorsionadas y asesinadas por las Farc, en territorios apartados de nuestra geografía, donde el gobierno, casi en forma cómplice, ha mirado para otro lado.

Teniendo presente en nuestras mentes esta terrible verdad, los congresistas teníamos la obligación y la necesidad de aplazar la aprobación de una amnistía, hasta no estar seguros de haber solucionado los dramas anteriormente mencionados. No podemos actuar como si, al firmar un acuerdo y al votar positivamente una amnistía, ya todo estuviera resuelto y subsanado, mientras sabemos, según los párrafos anteriores, que se está ignorando trágicamente a todas las víctimas de los crímenes de lesa humanidad que están siendo perpetrados todavía por las Farc.

Nuestro compromiso con los Derechos Humanos nos impide “pasar la página”, como nos piden algunos irredentos del acuerdo, porque no se trata de pasar la página, porque nuestros reclamos no son el pasado, sino de hechos victimizantes todavía en proceso. 

Ya que todo colombiano tiene el sagrado derecho a ser auxiliado por el Estado, cuando está en manos criminales, y ya que las familias tienen derecho a no seguir sufriendo por los crímenes contra sus familiares, debería avergonzarse el Congreso, como guardián de la justicia básica, por no haber utilizado las facultades que le otorga la Ley, fundamentales en este momento, para evitar que tales crímenes continúen sucediendo.

El Congreso dejó escapar una oportunidad única, para cumplir con la obligación de salvar a estos colombianos. Ahora, se corre el riesgo de que, pasado un tiempo, absurdamente, equivocadamente, el país, llegue a olvidarlos.

Por: Sofía Gaviria Correa (Senadora - Partido Liberal)
Twitter: @SofiaGaviriaC

 

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Se nos muere Caldas

Por: Jorge E. Pava / 

Es triste admitirlo, pero nuestro departamento se nos está muriendo poco a poco y los caldenses, viéndolo cómo agoniza y en lugar de procurarle algún alivio, parecemos resignados a su deceso. 

Hace algunos meses mirábamos con optimismo cómo se nos habían alineado los astros por las coincidencias políticas que se presentaban. Nos atrevimos a hacernos ilusiones al tener un caldense en la presidencia del Congreso; un ministro de Transporte con la totalidad de su equipo oriundo de Manizales; importantes actores legislativos, como Hernán Penagos y Mario Castaño, muy cercanos al Gobierno Nacional; el presidente de Findeter, con su mano tendida para Caldas; y una fuerza parlamentaria en su gran mayoría afecta a los intereses de Santos, por lo que esperábamos resultados de sus gestiones.

Mas, ¡oh decepción! Nada de esto parece funcionar para Caldas. Por el contrario, cada día es más evidente el abandono y desprecio con los que nos miran en las altas esferas. Caldas parece un departamento fantasma con el que cuentan solo cuando se trata de arrebatarnos las riquezas y de acabar con las fortalezas.

Pero esto no solo obedece a la falta de voluntad del Gobierno Nacional. Obedece, y en gran medida, a la desidia de los caldenses; a la falta de liderazgo; al desaparecimiento de la fuerza humana emprendedora y pujante; a la castración a la que nos vimos sometidos por una clase dirigente gremial corrupta, egoísta, cerrada y perversa que durante años solo se lucró de nuestros grandes proyectos para, al final, entregarlos truncados, empobrecidos, saqueados y ya inviables. A la falta de visión y a la fuga de cerebros que se vieron forzados a abandonar su terruño por la falta de oportunidades y a que esos seudolíderes dueños de todo, los ahuyentaron porque representaban un peligro para su estabilidad personal. Y, lógicamente, al silencio cómplice de toda la sociedad que nunca se atrevió a protestar ni a elevar sus voces de inconformidad.

Y si a esto le sumamos la situación del gobierno departamental, no nos queda sino llanto y tristeza. La interinidad sucesiva en la gobernación ha sido catastrófica; y el último encargo, el de Ricardo Gómez Giraldo, fue asumido con el mayor grado de irresponsabilidad en momentos tan delicados para el Departamento. Caldas necesitaba de un mandatario que pusiera orden en la casa y afrontara los grandes proyectos con vehemencia, solvencia y entusiasmo. Pero, una vez posesionado, el departamento de Caldas pasó a un quinto plano para el nuevo gobernador. Lo primero fue congraciarse con el presidente y dedicar la totalidad de su tiempo a hacerle campaña al plebiscito, aún contrariando sus objeciones que, hasta pocos días antes de posesionado, le hacía a los acuerdos de La Habana. Había que atender la aplanadora presidencial y su mermelada, por encima de los intereses caldenses.

¿Qué tenemos entonces? ¡Nada! Ver que los grandes proyectos con los que nos ilusionan repetidamente en épocas electorales, (Aerocafé, Ferrocarril Cafetero, etc.) quedan relegados en el presupuesto nacional a la categoría de “proyectos visionarios” (que, en pocas palabras, y con ponente caldense, significan que son proyectos que dormirán el sueño de los justos en los escritorios oficiales), terminan produciendo rabia y dolor, y una gran decepción. Y ver que los otros proyectos como la Zona Franca, PCH de Oriente, Miel II, etc., cada día sufren más tropiezos y parecen más enredados, genera gran impotencia y desconsuelo por lo que significa para las actuales generaciones y por la desgracia de las que vienen.

Caldas necesita líderes de verdad. Caldas requiere de un remezón de la clase privada honesta para que despierte y asuma las riendas del departamento, ya que a la clase política actual, aún con todos los poderes, parece que le quedó grande su responsabilidad. Ya veremos a estos mismos políticos que no tienen nada para mostrarle a Caldas -aparte de sus ostentaciones personales- proponiendo nombres dentro de su seno para la gobernación de Caldas en las próximas elecciones atípicas. ¿Tendrán autoridad moral, cuando han sido tan inferiores a sus compromisos, funciones y responsabilidades? ¿Será tan estúpido el pueblo que se deja engañar otra vez de los mismos? Y falta analizar lo que pasa en Manizales…

Twitter: @titepava

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