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Sobre la suspensión temporal del Gobernador Echeverri

Por Nicolás Aguilar González

No hice parte del grupo de dirigentes ni de electores que acompañó la candidatura del doctor Guido Echeverry Piedrahita a la Gobernación de Caldas. Para ese proceso mi colectividad política, el Centro Democrático, resolvió el apoyo a otro candidato, lo cual acaté y acompañé. En ningún momento procuré cambiar la decisión de mi partido ni tuve la idea de respaldar la candidatura del doctor Echeverri. Eso sí, siempre fui consciente y reconocí sus capacidades académicas y políticas que proyectaban una candidatura solida con acogida y confianza.

Una vez resueltas las justas electorales en la que los caldenses me dieron la oportunidad de ser Diputado en la Asamblea Departamental y al doctor Echeverri ser el Gobernador del departamento, recibí de su parte una invitación para conversar junto a los demás diputados electos. Este hecho lo acogí con gratitud y me agradó la manera como el doctor Echeverri abordó el espacio permitiendo a cada diputado electo manifestar su visión e interés por Caldas. Resaltaron que era la primera vez que un Gobernador citaba sin sesgo a todos los diputados antes de iniciar el período.

Días más adelante y por directriz de partido, me acerqué al doctor Echeverri junto a mi compañero de bancada del Centro Democrático en la Asamblea y tuvimos de nuevo una conversación. Esta vez siendo iniciativa nuestra le compartimos al doctor Echeverri que su elección nos generaba confianza en cuanto al destino que tendría Caldas en su gobierno y que además reconocíamos y valorábamos los arrolladores resultados electorales que había logrado, lo cual, sin duda, demostraba la voluntad de Caldas a su nombre para el cargo de Gobernador, por lo cual de nuestra parte como diputados podría esperar también apoyo responsable a sus iniciativas en favor del territorio y de los ciudadanos, eso sí, manteniendo objetividad y coherencia en nuestro desempeño. Este voto de confianza para impulsar el Gobierno Departamental lo hicimos sin condición alguna como el doctor Echeverri a bien podría constatar, y lo hicimos porque sabemos que Caldas en manos de un Gobernante de su trayectoria, experiencia y capacidad puede pensar en buen futuro y desarrollo.

Comparto sobre estos dos meses y medio que lleva el período del Gobernador y la Asamblea, que la relación cordial que entre las dos partes debe, como conocen los Caldenses, a que el Gobierno ha sido acucioso y responsable, que la presentación de proyectos de ordenanza se ha dado con la voluntad de aclarar dudas, de acatar sugerencias, jugando a favor del departamento. Los funcionarios han acudido a citaciones e invitaciones y es evidente el orden que desde el pilar del ejecutivo se imparte.

Nos acabamos de encontrar una situación que, aunque rodaba en el ambiente y en los comentarios de las personas, debo decir que la recibí con sorpresa, la suspensión temporal de las funciones como Gobernador de Caldas al doctor Echeverri. En este caso mi posición y mi defensa será a favor del departamento y no encuentro positivo de ninguna manera que el territorio y que los ciudadanos se vean afectados en esta situación. Acá no se trata de una persona sino de la institucionalidad del Gobierno Departamental. Respeto la democracia y acato la voluntad popular, como también respeto la Constitución y acato las leyes. Serán las vías jurídicas las que nos entreguen respuesta definitiva a lo que esta sucediendo, y espero que la conclusión sea a favor de Caldas.

Debo resaltar que en el transcurso de este Gobierno Departamental el doctor Echeverri ha actuado con dedicación, responsabilidad y claridad en su función como Gobernador.

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Los incendiarios

Por: Fernando Londoño

La macilenta jauría que Juanpa ha desplegado contra Uribe y sus seguidores, se ha puesto de acuerdo para llamarnos incendiarios. Se equivoca y vamos a probarlo. Porque los incendiarios son los daticos que le vamos a dar, querido lector, y que no han sido tomados de prensa o panfletos subversivos, sino de las publicaciones del DANE o del Banco de la República.

El desempleo se trepó de un dígito, donde lo tenían las maromas de Perfetti, a un ignominioso 11,9%. Pero lo peor es que en las once principales ciudades del país, con Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga a la cabeza, el dato es del 14,1%. Eso es perfectamente incendiario.

Pero hay un dato peor. El desempleo se debe a la mayor participación, el dato más alto en 16 años. Eso significa que todo el mundo está buscando empleo. Eso se llama angustia y es incendiario.

Pero aquí no para, sino que empieza la cosa. Porque el empleo que queda, es en el 47% informal: los que cantan en los buses, los que empujan una carretilla con mangos adentro, los que hacen piruetas en los semáforos, esos son casi la mitad de los empleados de Colombia. Y faltan los que trabajan “sin remuneración” (vaya empleados) y los que trabajan por cuenta propia. Eso sÍ que son datos incendiarios.

Los empleados y los que se rebuscan, tienen un problemita diario: comprar la comida. Que según el DANE ha subido de precio más del 12%, mientras el salario subió menos del 7%. Eso es incendiario.

La industria colombiana se vino al piso y de Colombia han salido en estampida empresas que daban trabajo y bienestar: Michelín, Bayer, Chiclets Adams, Mazda, parte de Kimberly, cantidad de empresas petroleras. Eso es incendiario.

Como resultado de la caída industrial y petrolera y agrícola, las exportaciones se vinieron al piso. En enero cayeron un 36,6%. Perfectamente incendiario el dato.
La inversión extranjera directa (la que viene a las empresas) se contrajo el año pasado en 25,9% y la de portafolio (la que llamamos golondrinas) anda en términos negativos. Nadie quiere venir a Colombia y los que se pueden ir, se van. Datos incendiarios.

Ecopetrol valía en bolsa hace tres años doscientos diez billones de pesos. Hoy no vale nada. En dividendos e impuestos llegó a dejarle a la Nación cerca de 20 billones de pesos. Hoy no reparte dividendos, porque perdió el año pasado 4 billones, y por el mismo poderoso motivo no pagará un peso de impuestos.

El déficit en cuenta corriente se disparó al 7% del producto interno bruto. Explicamos: el menor valor de las exportaciones con respecto a las importaciones, más el resultado negativo de lo que llaman flujos de capital, dan ese déficit. El 7% del PIB vale 56 billones de pesos. ¿Quién salda ese déficit? Nadie. Dato incendiario.

La deuda pública externa de Colombia vale más de 66.000 millones de dólares. Si se suma la privada, de 45, nos da más de ciento diez mil millones de dólares. Servir la deuda de la Nación, con sus obligatorios pagos a capital, valdrá el año entrante todo lo que la nación recauda en impuestos. En otras palabras, todos nuestros impuestos no alcanzan para servir la deuda. Eso se llama la quiebra de un país, dato eminentemente incendiario.

No somos los uribistas, los incendiarios. Son los datos económicos que se producen porque tenemos el peor, el más ineficiente y el más corrupto de los gobiernos.

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