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Campesino ayudó a detectar mina antipersonal en Samaná

"Para nosotros no es una mina menos. Es un paso más al retorno seguro", expresó Jhon López, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Quiebra de Samaná. El líder se refiere al trabajo de desminado que se realiza en este municipio del oriente de Caldas, incluso, con el apoyo de la misma comunidad. El pasado lunes, un campesino de la zona avistó una mina mientras extraía madera para hacer una casa.

De inmediato les avisó a los integrantes del Batallón de Ingenieros de Desminado Humanitario N°3 del Ejército, que acudieron al lugar para desactivarla. El hallazgo se dio en un camino que comunica a la vereda El Congal con el corregimiento de San Diego. El artefacto explosivo estaba en un envase plástico y tenía un sistema de activación por presión.

"La neutralización de esa trampa mortal benefició indirectamente a cerca de 100 personas que recorren ese camino para ir a trabajar, a sus casas o al colegio. Este año, en el municipio, hemos destruido siete minas", explicó el teniente coronel Luis Fernando Leiva Méndez, comandante del Batallón.

Tranquilos

"Para la comunidad es positiva la presencia de los desminadores. Es prueba de garantía y seguridad, de poder caminar y trabajar tranquilos por nuestras tierras, que otrora eran zonas de combate y de campamentos", manifestó el líder.

Luis López, el campesino que detectó el explosivo, indicó que el agua fue destapando la mina. Cuando pasó, la vio e informó. La pólvora ya estaba vieja. Ese camino era de mucho tránsito: por ahí los guerrilleros iban de El Congal hacia San Diego y por el mismo pasaban los paramilitares.

"No es un motivo de alarma, es de tranquilidad para un retorno más rápido a nuestras tierras, donde pese a los que otros piensan, sí hay garantías para volver", sentenció el líder.

En datos

A principios de este año llegaron a Samaná 450 hombres, de 10 pelotones de desminado. Así, la cifra subió a 12 pelotones y 500 uniformados.

En Caldas, desde hace seis años hace presencia el Batallón 60 Gabino Gutiérrez. Despejó 506 mil 666 metros cuadrados y destruyó 365 artefactos, además de 13 municiones sin explotar y 276 mil desechos metálicos.

Samaná fue priorizada por ser de las poblaciones más afectadas en el país por artefactos explosivos. La labor se enfoca en Encimadas, especialmente, pero el trabajo se extenderá a todo el municipio.

En Samaná murieron 13 personas y 81 resultaron heridas por estos artefactos desde el 2002. El 2 de julio del 2009 ocurrió la última muerte. La víctima fue el niño Yílmar José López Rondón, de 10 años, en la vereda La Cumbre.

Por: La Patria

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